Quien tiempo tiene y tiempo atiende, tiempo viene que se arrepiente
Quien tiempo tiene y tiempo atiende, tiempo viene que se arrepiente
Significado
Recomienda aprovechar la ocasión cuando se presenta, en lugar de esperar otra mejor que quizá nunca llegue. La fórmula repite la palabra «tiempo» tres veces para anclar al oyente: «tiempo tiene» (la oportunidad está), «tiempo atiende» (la está administrando), «tiempo viene que se arrepiente» (llega el momento de lamentar la dejadez). Cada repetición es un grado más en la cadena de la imprudencia.
El refrán se aplica a las decisiones personales (no postergar un casamiento, un negocio, un cambio de trabajo), a las coyunturas políticas (no dejar pasar una reforma cuando hay mayoría), a las carreras académicas (no aplazar indefinidamente una tesis) y a las gestiones administrativas (no demorar un trámite que se puede hacer hoy). En todos los casos, la moraleja es la misma: la espera sin propósito es, a la larga, arrepentimiento.
Origen
Es un refrán castellano de raíz antigua, con paralelos directos en el latín. La fórmula «Occasio praeceps» («la ocasión es veloz») aparece ya en la literatura clásica, y los moralistas latinos —Cicerón, Séneca— insistieron en la fugacidad del kairós, el momento oportuno. La paremia castellana condensa esa herencia en una sola línea, y añade el remate del arrepentimiento: lo que se deja pasar, después se echa de menos.
Su forma actual se documenta en colecciones del siglo XIX y, sobre todo, en refraneros del XX. Sbarbi lo incluye en su Diccionario de refranes (1922) y lo glosa como advertencia contra la «dilación viciosa». Su pervivencia se explica por la trinidad verbal que contiene —tiene, atiende, arrepiente— y por la métrica regular, que la convierte en una fórmula fácilmente memorable.
Cuándo se usa
Es un refrán de urgencia prudente, útil cuando alguien pospone un compromiso, una boda, una firma, un viaje, una conversación. Se aplica en el consejo familiar, en la consejería, en la crítica política, en la tertulia financiera. Es inadecuado para acelerar decisiones que requieren calma —operaciones quirúrgicas, inversiones de alto riesgo, contratos a largo plazo—, porque el refrán, usado en falso, se convierte en coartada de la precipitación.
Ejemplo
El padre le dijo al hijo que llevaba seis años postergando la boda: «Llevas esperando a la chica perfecta, y mientras tanto, las que valen la pena se casan. Quien tiempo tiene y tiempo atiende, tiempo viene que se arrepiente: cásate ahora, o callarás para siempre».
Curiosidad lingüística
La repetición triple de «tiempo» en una sola frase es inusual en el refranero castellano, y por eso la fórmula se graba en la memoria. Es, además, una escalada de sujetos: el tiempo como posesión, como ocupación, y finalmente como juez que castiga. La estructura final —«tiempo viene que se arrepiente»— invierte la persona y presenta al tiempo como agente, no como materia: no es «el hombre se arrepiente», sino «el tiempo hace arrepentirse». Esa personificación convierte al refrán en una pequeña pieza de teatro filosófico.
Variantes
- «Quien tiempo tiene y tiempo atiende, tiempo viene que se arrepiente» (forma canónica, completa).
- «Quien tiene tiempo y no lo atiende, al cabo se arrepiente» (variante, sin la palabra «tiempo» repetida).
- «A la ocasión la pintan calva» (pariente, con la imagen de la ocasión que pasa).
Fuente
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).