A los hombres y a las mujeres, por su origen se les conoce
A los hombres y a las mujeres, por su origen se les conoce
Significado
Afirma que la cuna, la familia, la tierra y la formación de una persona son sus cartas de presentación más elocuentes: por sus orígenes se la juzga, por sus orígenes se la entiende, y por sus orígenes acabará revelándose. Es un refrán que combina la observación social con la convicción aristocratizante de que el linaje y la crianza pesan más que los adornos posteriores.
La idea subyacente es que ni el dinero improvisado, ni la fama repentina, ni el traje fino borran las huellas de origen: el modo de hablar, la manera de comer, los gestos, los valores, las lealtades, todo remite a la casa de donde se viene. El refrán es pariente de otro muy extendido: «Dime con quién andas y te diré quién eres», pero con un peso mayor concedido a la herencia y al medio familiar.
En la cultura tradicional mexicana ha funcionado como una explicación del carácter: «Se nota de dónde es: a los hombres y a las mujeres, por su origen se les conoce». En contextos modernos se usa con tono irónico cuando alguien presume de logros que no casan con su formación.
Origen
Es un refrán mexicano de tradición oral, recogido por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y clasificado en la categoría Refranes de la Mujer. Su forma se asemeja a un lema clasista que se documenta en la literatura moral europea desde el Renacimiento, con antecedentes en la idea aristotélica de que el carácter se forma en la costumbre (ethos) y en la crianza.
En México circuló sobre todo en la conversación urbana del siglo XX, en familias de ascendencia criolla que cuidaban la genealogía, y en pueblos pequeños donde la memoria colectiva retenía el nombre de los abuelos de cada quien. Hoy aparece más en escritos literarios y en comentarios sociales que en el habla cotidiana.
Cuándo se usa
Se usa en contexto de observación social, cuando alguien quiere explicar el comportamiento de una persona por el ambiente del que proviene: «No te extrañe su manera de ser: a los hombres y a las mujeres, por su origen se les conoce». También se usa como admonición a los hijos, para que recuerden de dónde vienen, y como crítica a quienes reniegan de su origen cuando prosperan.
Es un refrán de carga clasista evidente, y por eso su uso en público puede ser percibido como ofensivo. Pertenece más a la conversación privada entre personas de la misma clase, o a la literatura que retrata estructuras sociales.
Ejemplo
—Es que ese muchacho es muy mal educado, no sabe ni pedir las cosas. —A los hombres y a las mujeres, por su origen se les conoce. La casa de donde viene se nota en todo.
Curiosidad lingüística
La estructura «a X, por Y se les conoce» es un molde recurrente en el refranero: «Al buen entendedor, pocas palabras bastan», «Al árbol, por sus frutos se le conoce» (forma original, hoy estandarizada como «por sus frutos los conoceréis»). El esquema es la inducción: a partir de un rasgo visible (el origen, el fruto, la conducta) se infiere un rasgo invisible (el carácter, la calidad moral). En retórica, este procedimiento se llama argumento por signo.
Variantes
- «A los hombres y a las mujeres, por su origen se les conoce» (forma canónica).
- «El árbol, por sus frutos se conoce» (pariente bíblico y conceptual).
- «Dime de dónde vienes y te diré quién eres» (pariente conceptual, más moderno).
- «La cabra tira al monte» (pariente conceptual, sobre la herencia).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).