De la mujer mal puedes hablar, pero sólo hasta que llega la hora de acostar
De la mujer mal puedes hablar, pero sólo hasta que llega la hora de acostar
Significado
Es un refrán declaration sentenciosa que recomienda ir a lo concreto: la realidad física, íntima, es más fiable que el discurso moral o la prédica. La fórmula tiene una forma condicional-temporal: «de A, mal puedes hablar B, pero sí hasta que C». La «hora de acostar» es la metonimia discreta del encuentro sexual, y el refrán está construido sobre un contraste jocoso entre la moral discursiva y la práctica del cuerpo.
La forma es la de un refrán que rompe con la solemnidad apenas instaurada. La primera parte adopta el tono de las sentencias castellanas sobre la mujer (donde abundan los refranes de «De la mujer, no te fíes» o «Mujer y vino, sacan al hombre de tino»), y la segunda lo desarma con un correctivo de tono festivo. Esa quiebra es la firma de muchos refranes mexicanos: la moral aparenta, el cuerpo decide.
Origen
Es un refrán mexicano registrado por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano y clasificado dentro de los refranes de la mujer. Pérez Martínez lo describe como una declaración sentenciosa que se usa «paremiológicamente para conminar a no andarse con rodeos», y subraya que la fórmula «recomienda lo real sobre lo puramente imaginado o mental».
Forma parte de una familia nutrida de refranes mexicanos donde la «hora de acostar» funciona como eufemismo transparente del encuentro íntimo: «La tortilla y la mujer se han de comer en caliente», «A la hora de freír frijoles, manteca es lo que hace falta». El humor de la fórmula reside justamente en ese contrapunto entre el decoro verbal y la claridad material, y por eso se ha mantenido en la conversación familiar, sobre todo entre hombres mayores.
Cuándo se usa
Es un refrán de humor pícaro y de sabiduría mundana. Se usa en conversaciones de sobremesa, en contextos masculinos relajados y, en general, cuando un hombre mayor quiere transmitir a uno más joven que la vida no se vive de palabras. Funciona también como defensa del realismo corporal frente al idealismo moral. No conviene en presencia de mujeres a las que pudiera molestar, ni en contextos formales.
Ejemplo
—Profe, ¿y la metafísica qué? —Mira, mijo, mucho rollo y poca substancia. De la mujer mal puedes hablar, pero sólo hasta que llega la hora de acostar. La práctica siempre le gana a la teoría.
Curiosidad lingüística
Pertenece a la familia de los refranes de doble turno, donde la primera mitad sienta una premisa y la segunda la desactiva con un correctivo escéptico. Es un subgénero muy mexicano, con parientes célebres como «Quien bien te quiere te hará llorar» o «Cuando el tecolote canta, el indio muere; no es cierto, pero sucede». En todos ellos la primera parte predispone y la segunda corrige, y es ese correctivo —y no la premisa— el que carga con el peso del mensaje.
Variantes
- «De la mujer y de la lumbre, no hay que fiarse, pero la lumbre alumbra y la mujer… también» (forma ampliada).
- «De la mujer mal se puede hablar, pero peor se puede hacer» (pariente irónico).
- «Hasta que llega la hora, todo es cuento» (forma elíptica, de uso coloquial).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).