El consejo de mujer, bueno algún día puede ser
El consejo de mujer, bueno algún día puede ser
Significado
Es un refrán machista del refranero mexicano clásico, que minusvalora el consejo femenino reduciéndolo a una posibilidad futura: «algún día puede ser», no ahora, no aquí, no con esta decisión. La forma es de un paternalismo deliberado: la mujer puede tener razón, sí, pero sólo eventualmente, sólo en abstracto, sólo después de que la realidad confirme lo que dijo.
Leído en su contexto decimonónico, el refrán refleja una concepción patriarcal del consejo como asunto masculino: el varón decide, la mujer eventualmente tendrá razón, y en todo caso «ya se lo dije yo» se pronuncia en voz baja, no en la mesa del consejo. Es uno de los muchos refranes —junto con «El lloro de la mujer no es de creer» y «La mujer por la honra…»— que articulan la subordinación de la voz femenina al dictamen masculino.
Leído en clave irónica o en clave de cita histórica, el refrán sirve en cambio como documento del desprecio que la cultura patriarcal tuvo por la mitad de la población. La Academia Mexicana de la Lengua lo conserva precisamente para que no se olvide, no para recomendarlo.
En la conversación mexicana actual ya no se usa literalmente, y si alguien lo cita es para criticarlo, no para defenderlo. Es, en el mejor de los casos, una pieza de archivo.
Origen
Pérez Martínez lo documenta en su Refranero mexicano dentro del apartado de «Refranes de la Mujer», una sección que el autor mantiene no para celebrar esos refranes, sino para registrarlos como expresión de la cultura patriarcal dominante en los siglos XVIII y XIX. La atribución autoral es colectiva: es un sentir de un sector social, no la ocurrencia de un solo autor.
Su estructura es de un refrán modal —«bueno puede ser»— con un futuro de probabilidad débil. Esa forma verbal («puede ser») es la que carga con todo el peso del desprecio: no es que el consejo sea malo, es que puede que algún día, en alguna ocasión, resulte bueno. La probabilidad se diluye hasta volverse casi cero.
Paralelos castellanos del mismo talante abundan: «Mujer que mucho sabe, de todos es hablada», «La mujer y la sardina, cuanto más pequeña, más fina». En todos ellos late la idea de que el juicio femenino no es un criterio fiable y debe ser mirado con sospecha.
Cuándo se usa
Este refrán no debe usarse en la conversación actual, y conviene no recuperarlo: sería leído como expresión de machismo y la sociedad lo rechaza sin paliativos. Sí se cita, en cambio, en ámbitos académicos y críticos para documentar la cultura patriarcal, en estudios de género, en antologías del refranero, en clases de literatura.
Si alguien lo cita en voz alta, conviene aclarar su contexto y recordar que la voz de la mujer en las decisiones —familiares, profesionales, políticas— no es un consejo «que algún día puede ser bueno», sino un criterio que se debe escuchar en pie de igualdad.
Ejemplo
—Profe, ¿y este refrán por qué aparece en la página si es tan ofensivo? —Porque los refraneros son archivos. Reflejan lo que se decía, no lo que debe decirse. Este, en concreto, documenta el lugar subordinado que la cultura decimonónica asignaba a la mujer en las decisiones. Conservarlo sirve para entender la historia del machismo, no para repetirlo.
Curiosidad lingüística
El futuro de probabilidad «puede ser» combinado con «algún día» produce lo que en retórica se llama un «condicional evasivo»: la frase nunca niega, pero aplaza la afirmación hasta un momento tan vago que en la práctica equivale a una negación. Es una de las estructuras favoritas del lenguaje cortés para rechazar sin ofender, aunque en este caso la cortesía se use para despreciar.
Variantes
- «Mujer que mucho sabe, de todos es hablada» (refrán gemelo del mismo talante).
- «La mujer por la honra, el buey por el asta y el hombre por la palabra» (pariente conceptual).
- «La mujer y la gallina, en casa y no en la cocina ajena» (otro refrán misógino del mismo refranero).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).