Conyugales desazones, se arreglan en los colchones

Conyugales desazones, se arreglan en los colchones

Conyugales desazones, se arreglan en los colchones

Significado

El refrán es uno de los más desinhibidos del refranero mexicano, y condensa con admirable crudeza una verdad universal del matrimonio: las desavenencias conyugales —los enfados, los silencios, los reproches, las heridas, las dudas— se disipan con frecuencia en el abrazo del lecho. La fórmula, leída en su primera intención, parecería licenciosa, pero entronca con la larga tradición de la mística matrimonial cristiana, según la cual el cuerpo y el alma están llamados a la reconciliación constante. El “colchón”, en este sentido, no es sólo el lecho del encuentro erótico, sino el lugar donde se restaura la alianza rota, donde se renueva el pacto, donde se cura la ofensa con la ternura.

Detrás del aparente materialismo de la fórmula late, además, una fina psicología de la pareja. Quien ha reñido, sabe que una discusión nocturna tiene, con frecuencia, una resolución que no llega con palabras, sino con el acercamiento de los cuerpos. Las palabras hieren, dividen, agravan; el abrazo, en cambio, reconcilia, suaviza, restablece. El “colchón” del refrán, por tanto, es un símbolo de la primacía de los gestos sobre los discursos, de la caricia sobre el argumento, del calor humano sobre la frialdad de la ley.

En la cultura popular mexicana, la fórmula se ha usado como advertencia a las parejas jóvenes: no seáis demasiado rígidos, no hagáis del orgullo una trinchera, no prolonguéis la guerra conyugal más allá de lo necesario, porque la vida en común se construye, sobre todo, de reconciliaciones humildes, de abrazos oportunos, de noches en las que el cuerpo dice lo que la lengua no sabe decir. La fórmula, leída con esta profundidad, no es una invitación a la liviandad, sino una celebración de la economía secreta del matrimonio, donde la carne y el espíritu están llamados a ayudarse mutuamente.

Origen

El refrán es de origen mexicano y se documenta en el Refranero mexicano de Herón Pérez Martínez, donde aparece glosado bajo la fórmula: “Conyugales desazones, se arreglan en los colchones: que el abrazo de la noche cura la herida del día”. Tiene paralelos exactos en el refranero rioplatense (las peleas de la cama se arreglan en la cama) y en el castellano peninsular (las rencillas de los casados, en la cama se acaban). La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y se funda en la experiencia elemental de la vida conyugal, donde la reconciliación nocturna es uno de los rituales más antiguos de la alianza matrimonial.

Se trata de un refrán mexicano, actualmente poco usado en su forma exacta —la crudeza del léxico le ha hecho perder vigencia en la conversación pública—, aunque la idea que transmite —la primacía del cuerpo en la reconciliación de los esposos— conserva toda su vigencia en la vida cotidiana, donde las parejas saben, por experiencia, que las grandes disputas se olvidan, con frecuencia, en el calor del lecho común. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Aprendizaje, por su contenido referido a la pedagogía del matrimonio, y por su utilidad como recordatorio de la importancia del cuerpo en la construcción de la paz conyugal.

Fuente

Conyugales desazones, se arreglan en los colchones
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Categorías: C, Refranes de Aprendizaje · 18 de abril de 2021

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Referencias