De balde, ni los muchachos nacen buenos

De balde, ni los muchachos nacen buenos

De balde, ni los muchachos nacen buenos

Significado

Afirma, en forma exclamativa, que toda educación cuesta y exige esfuerzo. La palabra balde (del castellano antiguo, hoy desusada en la lengua general pero viva en muchos países de América) significa gratis, sin coste alguno —del mismo modo en que se dice «de balde» en vez de «en balde» en algunas regiones—. El refrán lleva esa idea al extremo: ni siquiera el parto, que es don de la naturaleza, sale gratis cuando se trata de criar a un niño.

La forma es la de un refrán exclamativo-generalizante del tipo «de A, ni B». La estructura «de balde, ni…» es una de las favoritas del refranero castellano para introducir una verdad incómoda con tono de queja resignada. Aquí, además, se añade una imagen de alta carga emocional: la del niño como producto del esfuerzo, no como regalo gratuito.

Origen

Es un refrán mexicano con fuerte raigambre en la cultura de la educación familiar. Herón Pérez Martínez lo recoge en su Refranero mexicano y lo encuadra entre los refranes del «coste de criar», una categoría muy nutrida del acervo popular: «Cría cuervos y te sacarán los ojos», «Hijos criados, trabajos doblados», «Un padre para cien hijos, y no cien hijos para un padre».

El uso del término balde en lugar de gratis es uno de los arcaísmos léxicos más notables del español de México, y se conserva con vitalidad en el habla rural y en la de personas mayores. La Academia Española lo registra como propio del español general hasta el siglo XIX, y aún lo mantiene como arcaísmo regional. La fórmula combina ese arcaísmo con la imagen campesina del niño como boca que alimentar, y de ahí su tono tan mexicano.

Cuándo se usa

Es un refrán de queja cariñosa y de advertencia educativa. Se usa cuando un padre, una madre o un maestro quieren subrayar el esfuerzo que cuesta la crianza o la enseñanza, o cuando un joven pretende que el aprendizaje «salga» sin dedicarle tiempo. Funciona muy bien en la conversación familiar, en tono de broma, y en comentarios sobre la pereza de los hijos o de los alumnos. No conviene en contextos de confrontación, porque se percibe como lamento, no como reclamo.

Ejemplo

—Profe, ¿y para qué tanta tarea? Si uno entiende a la primera. —Mire, mijo, de balde ni los muchachos nacen buenos. Las cosas que valen cuestan, y aprender más todavía.

Curiosidad lingüística

Es un refrán construido sobre un arcaísmo léxicobalde— que ya no circula en el español estándar, lo que lo hace doblemente mexicano: por el contenido (la queja por el coste de criar) y por la forma (la conservación de un vocablo perdido en otras regiones). Esa doblez lo convierte en una pieza de arqueología lingüística casi tanto como de paremiología. La frase es además una de las pocas que conservan la palabra balde con su sentido etimológico pleno: «de balde» = «de vacío, sin contenido valioso», de donde pasó a significar «sin coste» por extensión.

Variantes

Fuente

De balde, ni los muchachos nacen buenos
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Categorías: D, Refranes de Aprendizaje · 18 de abril de 2021

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Referencias