El que no duda, no sabe cosa alguna
El que no duda, no sabe cosa alguna
Significado
Es un refrán epistemológico del refranero castellano, que postula que dudar es condición del saber: quien no se plantea dudas, no conoce realmente nada de lo que cree conocer. La fórmula tiene la estructura lógica de una doble negación —«no duda» + «no sabe cosa alguna»— que produce un enunciado de apariencia paradójica: «el que no X, no Y», donde X es la duda e Y es el saber. La conclusión es que Y exige X: para saber, hay que dudar antes.
El refrán entronca directamente con la doctrina socrática del «sólo sé que no sé nada», que Platón recoge en el Apología de Sócrates: el sabio es el que sabe que no sabe, y el necio es el que cree saberlo todo. Esa doctrina, popularizada en el Renacimiento a través de Erasmo y de los Adagia, se filtró en el refranero castellano bajo formas breves y contundentes como la que nos ocupa.
En el uso mexicano, el refrán se aplica a tres figuras recurrentes:
- Al estudiante dogmático que memoriza sin cuestionar.
- Al político que presume de certezas sin haber estudiado el tema.
- Al creyente fanático que profesa su fe sin haberse planteado una sola duda.
La fórmula se ha lexicalizado en la expresión «quien no duda, no sabe», y se usa con frecuencia en contextos pedagógicos para animar a los alumnos a cuestionar lo que leen, y en contextos críticos para denunciar a los opinadores compulsivos que opinan de todo sin haber dudado de nada.
Origen
Es un refrán castellano de ascendencia renacentista, con raíces en la tradición socrática griega y en la recuperación erasmista de la duda como método. La fórmula aparece en los Adagia de Erasmo (1500 y ediciones posteriores), donde se cita la versión griega «Quod scripsi, scripsi» y la socrática «Scio me nihil scire» (sólo sé que no sé nada). En el refranero castellano, la forma breve «el que no duda, no sabe cosa alguna» se documenta en Correas (1627) y se consagra en Sbarbi (1922).
Su paralelo inglés es «He who knows not, knows nothing», documentado en la literatura isabelina. Su paralelo francés es «Qui ne doute de rien, ne sait rien», atribuido a Montaigne. En alemán y en italiano hay refranes de estructura idéntica, todos con la misma lógica: el saber es el correlato de la duda, y la certeza absoluta es, en sí misma, una forma de ignorancia.
En México se documenta en el Refranero multilingüe del CVC y en el Refranero mexicano de Herón Pérez Martínez, dentro de la categoría «Refranes de Aprendizaje». La frase tuvo especial circulación entre los intelectuales del Ateneo de la Juventud (1910), que la usaban para criticar el dogmatismo del positivismo porfiriano, y entre los reformadores educativos del XX, que la convirtieron en lema de la enseñanza activa. Hoy se cita con naturalidad en el aula, en la conversación académica, en las columnas de opinión intelectual.
Cuándo se usa
Es un refrán epistemológico y crítico, dirigido a quien presume de certezas absolutas. Funciona muy bien en el aula, en la conversación académica, en críticas al dogmatismo, en defensas de la libertad de cátedra. Funciona también, en clave irónica, para elogiar a quien se atreve a dudar en un mundo de opinadores compulsivos.
No es un refrán para usar en presencia de creyentes que profesan con fervor su fe, porque la fórmula puede leerse como ataque. Se usa mejor como elogio de la duda metódica que como crítica de la fe.
Ejemplo
—Ese alumno repite todo lo que dice el libro de texto, sin discutir nada. —Pues eso es precisamente lo malo. Dígale el refrán: el que no duda, no sabe cosa alguna. Si empieza a dudar de lo que lee, empezará a entenderlo.
Curiosidad lingüística
La forma «cosa alguna» es un arcaísmo que se ha conservado en el refranero castellano precisamente por su carácter sentencioso: el indefinido «alguna» precedido del sustantivo da un aire de formalidad y de plenitud que enriquece la frase. Decir «el que no duda, no sabe nada» es correcto, pero decir «no sabe cosa alguna» le da al refrán una gravedad que lo separa de la conversación cotidiana y lo acerca a la sentencia. Es uno de los recursos favoritos del refranero antiguo para distinguir la sentencia de la charla.
Variantes
- «Sólo sé que no sé nada» (Sócrates, vía Platón).
- «Quien nada duda, nada sabe» (forma abreviada, de uso común).
- «Dudar es empezar a saber» (forma positiva moderna, pariente conceptual).
Fuente
- CVC (Instituto Cervantes). Refranero multilingüe.
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).