El que tú juzgas tarugo, te vuela hasta la mujer
El que tú juzgas tarugo, te vuela hasta la mujer
Significado
Es un refrán machista del refranero mexicano, del tipo «refrán de excepción», y se pronuncia en boca de las madres que hablan a sus hijas para dar a entender que, adondequiera que vayan, han de ir también ellas como acompañantes y guardianas, para que no les falte ni el cuidado ni la vigilancia que son indispensables en medio de los «innumerables peligros a que se ven expuestas las mujeres». El refrán es, por tanto, una declaración de desconfianza hacia la capacidad de las mujeres de cuidarse solas, y un instrumento del control patriarcal sobre la movilidad femenina.
La estructura es la de un paralelismo insultante: «el que tú juzgas tarugo» (el hombre al que la mujer considera tonto) se vuelve, paradójicamente, el que se la lleva, esto es, el que consigue sus favores, el que la engaña, el que la hace caer. La paradoja de que un «tarugo» consiga lo que un hombre normal no podría, enuncia una idea misógina muy del XIX: que las mujeres son tan incautas que cualquier hombre, por tonto que sea, puede seducirlas.
Pérez Martínez lo incluye en su Refranero mexicano como documento histórico de la cultura patriarcal decimonónica, y cita como fuente a Rubio (Ángel María Garibay K., editor de la obra de Rubio sobre la mujer mexicana). La frase es, en el fondo, una de las muchas que articulan la subordinación de la mujer al dictamen masculino: las mujeres son incautas, los hombres son sus depredadores, y la madre tiene que vigilarlas para que no caigan.
En la conversación actual el refrán está completamente fuera de uso, y citarlo en serio es considerado inaceptable. La Academia Mexicana de la Lengua lo conserva en sus archivos precisamente para documentar la cultura patriarcal que circuló en México, no para recomendarlo.
Origen
Pérez Martínez lo documenta en su Refranero mexicano como una creación de la cultura oral del siglo XIX, sin atribución a un autor concreto, y cita como fuente del comentario a Rubio (probablemente Ángel María Garibay Kintana o un autor coetáneo). Su estructura es la de un refrán de excepción del tipo «el que crees X, resulta Y», una de las figuras favoritas del refranero barroco castellano: «El que creyó que no sabía, ya sabe», «Quien parece tonto, no lo es». La novedad de la versión mexicana es la carga misógina del argumento.
El refrán se inscribe en la literatura de consejos a las hijas que proliferó en el XIX mexicano, en particular en las novelas de costumbres y en los manuales de urbanidad. La Rubio citada por Pérez Martínez es una de las voces más representativas de esa literatura, y la frase que la Academia recoge es típica de su tono admonitorio: las mujeres deben ser vigiladas porque son incapaces de vigilarse solas.
El refrán está fuera de circulación desde hace varias décadas, y su recuperación en conversaciones casuales resulta hiriente. La cultura mexicana actual lo ha sustituido por la valoración igualitaria del papel de hombres y mujeres en la sociedad, y por el reconocimiento de la autonomía femenina para cuidarse y decidir por sí misma.
Cuándo se usa
Este refrán no debe usarse en la conversación actual, y conviene no recuperarlo. Sería leído como expresión de machismo y la sociedad lo rechaza sin paliativos. Sí se cita, en cambio, en ámbitos académicos y críticos para documentar la cultura patriarcal del XIX, en estudios de género, en antologías del refranero, en clases de literatura.
Si alguien lo cita en voz alta, conviene aclarar su contexto y recordar que las mujeres son sujetos autónomos capaces de cuidarse solas, y que la «vigilancia maternal» como instrumento de control es una práctica patriarcal que debe ser superada.
Ejemplo
—Profe, ¿y este refrán por qué lo guardan si es tan ofensivo? —Porque los refraneros son archivos. Este, en concreto, refleja la idea decimonónica de que las mujeres son incapaces de cuidarse solas y necesitan un tutor masculino o materno. Conservarlo sirve para entender de dónde viene la misoginia que aún persiste, no para repetirla.
Curiosidad lingüística
La fórmula «te vuela hasta la mujer» es un mexicanismo coloquial que significa «se lleva a la mujer consigo, la engaña, la convence», y que en la escritura más cuidada se expresaría como «te roba la mujer» o «te la quita». La elección de «vuela» —en lugar de «roba», «quita» o «seduice»— es lo que le da al refrán un tono airado y un toque de burla: la mujer se va volando con el tarugo, como si no tuviera voluntad propia. Esa construcción coloquial es lo que vuelve al refrán oral y muy mexicano, y al mismo tiempo, machista en el fondo.
Variantes
- «El que parece tonto, no lo es tanto» (pariente conceptual sin carga misógina).
- «La mujer y el manto, en casa y no en el campo» (pariente conceptual, también misógino).
- «Quien cree que sabe, no sabe; quien cree que no sabe, empieza a saber» (pariente conceptual en clave socrática).
Fuente
- Pérez Martínez, Herón. Refranero mexicano (Academia Mexicana de la Lengua, edición en línea).
- Rubio, Ángel. (s. f.).