Es mejor ser mujer pública que hombre público

Es mejor ser mujer pública que hombre público

Es mejor ser mujer pública que hombre público

Significado

El refrán compara dos figuras sociales que en castellano comparten un adjetivo —público— con sentidos opuestos: la mujer pública es, en la lengua clásica, la prostituta (eufemismo arcaizante que pervive en la lengua jurídica y en la Biblia, «mujer pública» traduce el hebreo zonah); el hombre público es, en cambio, el ciudadano notable, el que ejerce cargos visibles, el que se debe al bien común. La fórmula asegura que, en este reparto, es mejor ser mujer pública que hombre público: es decir, es preferible el descaro de la que se gana el pan con el cuerpo, a la responsabilidad del que carga con la cosa pública.

El sentido paremiológico, leído con humor popular, es muy claro: la vida del hombre público —político, gobernante, funcionario— está tan expuesta a la crítica, la murmuración, el chisme y la ruindad, que el oficio se vuelve peor que el de la mujer pública. La mujer pública, al menos, es señora de su propio destino; el hombre público vive sometido a la opinión ajena, a la calumnia y a la venganza de sus enemigos.

En su lectura más culta, Herón Pérez Martínez lo relaciona con una idea que aparece en Francisco de Quevedo y en otros satíricos: «sólo hay que rendir honores a quien los merece», y la conducta del varón debe ajustarse «a los merecimientos» de cada uno. En el fondo late una desconfianza hacia la vida pública que recorre toda la literatura castellana, de los consejos de don Quijote a Sancho hasta los dichos de corral.

Origen

Es un refrán mexicano recogido por Herón Pérez Martínez en su Refranero mexicano. Su estructura es la del refrán comparativo de preferencia: «es mejor A que B», donde A y B son dos figuras opuestas que el sentido común tiende a colocar en planos muy distintos, y que el refrán iguala por la vía de la ironía.

El equívoco entre mujer pública y hombre público sólo se da en castellano y en portugués (en otras lenguas romances el par no funciona igual: en italiano donna pubblica es casi desconocido). El uso de pública con el sentido de «ramera» está documentado en castellano desde la Edad Media y es la traducción literal del hebreo bíblico zonah, que la Vulgata vierte como mulier publica. La paremia, por tanto, mezcla registro bíblico con sátira política, lo que la convierte en un ejemplo único de cómo la lengua religiosa y la lengua popular pueden cruzarse para producir un chiste filosófico.

Cuándo se usa

Es un refrán de crítica política humorística, todavía vivo en la conversación adulta. Se usa:

No es refrán de defensa del oficio público ni de la dignidad de la mujer: es refrán de sátira que hay que leer en su contexto. Como tantas paremias de la familia, conviene entenderlo como pieza de historia cultural, no como verdad vigente.

Ejemplo

En la tertulia, alguien defendía que cualquier ciudadano debería meterse en política para servir a su comunidad. El más viejo del grupo, escéptico, le contestó: «Mira, hijo, es mejor ser mujer pública que hombre público. Las dos vidas son duras, pero la del hombre público la carga el demonio, porque a la mujer al menos la dejan en paz en su casa».

Curiosidad lingüística

El refrán es un caso de isotopía equívoca deliberada: la palabra público aparece con dos acepciones opuestas en la misma oración, y el efecto cómico surge precisamente de ese doble sentido. Léxicamente, es también un ejemplo temprano de cómo el castellano usa la palabra público como espejo invertido de la moral: lo que en el varón es nobleza, en la mujer es vergüenza, y el refrán pone los dos polos en contacto directo para producir una sentencia incómoda. En el terreno estilístico, pertenece a la familia de los «refranes tabú», que sobreviven sólo en la conversación privada.

Variantes

Fuente

Es mejor ser mujer pública que hombre público
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Categorías: E, Refranes de la Mujer · 25 de marzo de 2021

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Referencias