¿Qué son las paremias?
Paremiología y paremiografía: dos nombres para una sola preocupación humana —fijar en palabras breves la experiencia de vivir—.
Significado
Una paremia es un enunciado breve, sentencioso y de forma fija que la comunidad ha consagrado como expresión del acervo cultural compartido. Bajo esa cabecera caben los refranes, los proverbios, las locuciones, los aforismos, las sentencias, los adagios y los dichos populares. La palabra viene del griego paroimia (παροιμία), «proverbio», y de ahí pasó al latín paroemia, de donde el español la tomó.
La paremiología —la ciencia que las estudia— y la paremiografía —el arte de recopilarlas— distinguen a los especialistas de la paremia suelta, pero ambas disciplinas coinciden en lo esencial: las paremias son mínimos de sabiduría heredada, condensados en pocas palabras y sostenidos por la repetición oral o escrita a lo largo de generaciones.
Origen
El concepto de paremia como género se remonta a la Antigua Grecia. Aristóteles, en su Retórica (siglo IV a. C.), distinguió ya entre gnome (sentencia) y paroimia (proverbio popular), y los recopiló en colecciones que influyeron en toda la tradición occidental. El corpus más antiguo que conservamos es el de los Paroimiai de Zenobio (siglo II d. C.), que glosa proverbios griegos.
En el mundo hispánico, la paremiografía arranca con el Marqués de Santillana (Refranes que dicen las viejas tras el fuego, h. 1450), continúa con los refraneros del Siglo de Oro —Hernán Núñez, Refranes o proverbios en romance (1555); Gonzalo Correas, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627)— y llega hasta los grandes diccionarios modernos de Sbarbi (1922) y Junceda (1998). En el siglo XX, la disciplina se institucionaliza con el término «paremiología», que designa ya un campo de estudio lingüístico y cultural de primer orden.
Cuándo se usa
La palabra paremia se usa en ámbitos académicos y técnicos: en clases de retórica, en estudios de lingüística cultural, en compilaciones críticas, en trabajos de literatura comparada. En la conversación diaria se prefiere decir refrán, proverbio o dicho. El término resulta útil cuando se quiere englobar bajo un mismo techo todas esas formas breves, sin distinguirlas por su origen o por su contenido.
Ejemplo
—¿Una frase como «a mal tiempo, buena cara» es un refrán o un proverbio? —En sentido estricto, es una paremia: un enunciado breve, sentencioso y fijado en el habla. Que pertenezca al refranero castellano no excluye quepa llamarla también proverbio o sentencia.
Curiosidad lingüística
La diferencia entre paremia, refrán, proverbio y adagio es borrosa en el uso común, pero la paremiología los separa: el refrán lleva rima o ritmo marcado y suele tener气象ological o agrícola; el proverbio es sentencioso y de origen más libresco; el adagio es latino o se siente como latino («Adagio» viene de ad illud, «a eso», fórmula con que los juristas abrían sus citas). La locución y el aforismo son parientes próximos: la primera es fija pero sin moraleja («a oscuras»), el segundo es individual y firmado («Pienso, luego existo»).
Variantes
- Paremiología: estudio científico de las paremias.
- Paremiografía: arte de recopilar y catalogar paremias.
- Paremiotopografía: estudio de las paremias en relación con un lugar geográfico.
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
- Junceda, Luis. Diccionario de refranes (1998).
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).
- Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana. Refranes que dizen las viejas tras el fuego (c. 1508).